La huelga es una de esas cosas interesantes que cuando eres pequeño te encantan porque no vas al cole, y cuando te hace mayor te posicionan ante los demás ganando respeto o perdiendo credibilidad. Así que esta maañana cuando me lenvaté, por defecto de fabricación, me puse a pensar si hacía o no huelga y decidí que no, por joder principalmente y por obligación secundariamente, no me voy a tirar ahora el farol.
No me apetecía estar de huelga, porque no me la han explicado bien, o yo no la he sabido entender; igual lo que me pasa es que no me la creo, porque no me creo a los sindicatos, ni a los políticos, ni a los empresarios, y ya ni si quiera, a los trabajadores.